31/10/14

Tengo una cita...

Hoy es mi día libre, eso quiere decir que me quedo tirada en pijama hasta las dos de la tarde, hoy tengo algo que tortura mi mente; Tengo una cita, una que reclamé al más allá a gritos y que los Dioses después de mi perseverancia me han concedido, pero me está resultando de lo más pesado llevarla a cabo.
Sé lo que estáis pensando... ¡pero chica! si eso es de lo mas divertido, y ademas puedes acabar enamorándote y todo. Si, lo sé, pero es que... A ver, os voy a contar bien.

Yo decidí creo desde que nací, que necesitaba un espacio para mi sola, uno en el que soñar y vivir mis propias historias, un espacio en el que nadie pudiera entrar ni cambiar nada, un espacio en el que me encuentro a salvo, tranquila y feliz.
Pues bien, creo que treinta y tres años después he vivido en él demasiado tiempo y me aterroriza compartirlo, o dejar que alguien entre, así que cuando te encuentras a alguien demasiado interesado surge la desesperación.
Estos son todos los pasos que lleva a cabo una soltera de estas características cuando ve una presa fácil:

  • Fantaseas con ese tipo misterioso e interesante que nunca te dice nada... tienes ganas infinitas de que un día se atreva a decirte algo, él nunca lo hace, es más ni siquiera te mira, eso aumenta sin lugar a dudas tu curiosidad por él.
  • Tu invisibilidad se desvanece cuando te percatas por unos breves segundos de que no le eras tan indiferente como creías.
  • Te interesas más aún y empieza tu persecución obsesiva, lo persigues con la mirada incansablemente hasta que se percata, eso nunca falla, si sabe que tú estas interesada y estas medianamente buena, irá a por ti como un pescadito a un anzuelo.
  • Una vez picado dicho anzuelo, comienza su entusiasmado interés, y ahí es cuando te surgen las dudas y después de sacarle mil y un defectos por los que no saldrías con él, lo haces, 

                                                              (Imagen Jordi Labanda)





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